Violencia escolar: ¿se está replicando en México el patrón de los tiroteos en EE. UU.?

2026-10-07 19:54:29 - MUNDO

Contagio. La mañana del jueves primero de octubre, Maribel Garza fue despertada abruptamente por su hermana para darle una noticia que cambiaría su vida. —¿Sabías lo que hicieron los gemelos en la secundaria? —le preguntó.

Todavía medio dormida, Maribel no podía creer lo que escuchaba. Sus hijos, los gemelos Carlos y David, que acababan de cumplir 19 años, esa mañana le habían dicho que irían a dejar una solicitud a su antigua escuela, la secundaria número 13, ubicada en el ejido La Unión, en la periferia de Torreón, en el estado norteño de Coahuila.

Pero, según las autoridades mexicanas, los hermanos irrumpieron en el plantel armados con machetes y bombas caseras para perpetrar un atentado. La agresión dejó muerta a la subdirectora, Nedi Edit Nevárez, y provocó heridas a cuatro personas: un profesor de español, el director, un alumno, y otra mujer que aún no ha sido identificada. Al escuchar los gritos, los vecinos salieron en defensa de los alumnos y detuvieron a los gemelos para luego entregarlos a las autoridades. 

Después llegaron los soldados a la casa de Maribel. Le mostraron fotografías. —¿Son sus hijos? —Sí, son —respondió. En declaraciones a medios locales, Maribel contó que desde ese día ha recibido amenazas y que tuvo que abandonar su vivienda. La mujer afirma que nunca imaginó lo que sus hijos estaban a punto de hacer. Ahora, mientras intenta comprender lo ocurrido, pide ayuda para sus hijos y protección para su familia.

"Lo siento, pero pues fue cosa de mis hijos. Yo no sabía que iban a hacer eso. Si yo hubiera podido, no los hubiera dejado salir. Toda su vida perdida. Pido que si me pueden ayudar con abogados para mis hijos y protección para nosotros", afirmó. 

La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum anunció "medidas tajantes" para enfrentar situaciones violentas en las escuelas. Anunció la creación de un grupo de trabajo multidisciplinario coordinado por la Consejería Jurídica, con participación de las secretarías de Seguridad y Protección Ciudadana y de Educación Pública, la Agencia de Transformación Digital, el Centro Nacional de Inteligencia y especialistas académicos. 

Transeúntes permanecen detrás de un cordón policial mientras agentes de seguridad custodian la Escuela Secundaria N° 13 tras un ataque que dejó un subdirector muerto y varios heridos, según las autoridades locales, en Torreón, estado de Coahuila, México, el 1 de octubre de 2026.

El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, adelantó que una de las primeras medidas será un decreto que obligue a las plataformas a detectar, reportar y retirar "contenidos y comentarios que inciten directamente a la violencia". El plan contempla además reforzar el programa ABC de las Emociones, instalar buzones confidenciales en las escuelas y revisar el acceso de menores a redes sociales.

"Tenemos que tomar medidas porque en algunos casos será en común acuerdo, pero de no ser así, hay que tomar medidas. Son cuatro casos en el país de jóvenes que han entrado a atacar a una maestra o maestro o compañero y hay evidencia de que se comunican a través de las redes. No podemos ser omisos", aseguró Sheinbaum al lamentar el incidente. 

Pero el ataque de Torreón no fue un hecho aislado: un día antes, en Querétaro, un adolescente de 13 años atacó con dos cuchillos a cuatro compañeros en la Escuela Secundaria General Esperanza Cabrera.

Seis meses antes, a cientos de kilómetros en Michoacán, el joven Osmer H mató a tiros con un fusil a dos profesoras en el bachillerato Antón Makárenko de Lázaro Cárdenas tras publicar un video de amenazas con imágenes del movimiento incel (una comunidad en internet que combina frustración sexual, misoginia extrema y discursos de odio hacia las mujeres). 

Y en la Ciudad de México un año antes, en septiembre de 2025, Lex Ashton, de 19 años, perpetró un ataque con armas blancas en el Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Sur, CCH Sur, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), asesinando a un estudiante de 16 años y dejando herido a un trabajador de 65 años de la escuela.

Archivo. Autoridades custodian el 27 de septiembre de 2025 la zona donde fue asesinado un alumno del Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Sur este lunes, en Ciudad de México (México). El nombre Lex Ashton resonó en foros globales incel y en las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), luego de que el estudiante apuñalara hasta la muerte a un compañero dentro de la institución.

Víctor Manuel Sánchez, profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, documentó 143 ataques en escuelas mexicanas desde el año 2000 hasta abril de 2026, señalando que la tendencia va en aumento y que en 31 de los 32 estados se han registrado incidentes con armas de fuego en entornos escolares. "Ya no podemos decir que solo sucede en Estados Unidos; también está pasando en México y cada vez con mayor frecuencia", advierte Sánchez.

A sus ojos, el país vive "una transformación, una normalización de la violencia", que incluye procesos explícitos de imitación de ataques ocurridos tanto en otras regiones de México como en territorio estadounidense. "Esto que vemos en Estados Unidos, donde cada determinado tiempo hay un tiroteo en las escuelas, lo percibíamos en México como algo lejano y hoy realmente se está dando al interior de los planteles", afirmó el especialista en seguridad. 

El acceso a las herramientas para materializar estos discursos de odio es otra grieta del sistema. Sánchez calcula que en México circulan hasta 15 millones de armas ilegales, lo que facilita que los alumnos las lleven de sus hogares a las aulas. "Por mucha prevención, por mucha concientización que haya, pues mientras haya armas hay un riesgo latente", sostiene el investigador.

La psicóloga Alma Polo Velázquez, académica del Departamento de Psicología de la Ibero, pide cautela antes de hablar de una importación del fenómeno estadounidense. "Sería cuidadosa con la palabra 'importar'", matiza. Reconoce que las condiciones de Estados Unidos y México no son idénticas, pero advierte que ambos países comparten un terreno fértil: la circulación acelerada de narrativas violentas, el deterioro de la familia y la escuela como espacios de protección, y una población adolescente que, dice, encuentra en los agresores extranjeros una fuente de reconocimiento que ya no tiene en casa. 

"Es muy importante ver todas estas experiencias de exclusión, riesgo, acceso a armas que antes no eran comunes en México y otros medios de violencia como el ciberacoso, la discriminación y la agresión específica hacia mujeres o personas con discapacidad", lamentó. 

Integrantes de la Policía y Guardia Nacional custodian el exterior de una secundaria donde se registró un ataque este jueves, en Torreón (México). La subdirectora de una escuela murió y otras tres personas resultaron heridas tras un ataque perpetrado por dos exalumnos al interior de un plantel educativo.

Para Polo, el perfil del atacante tampoco suele ser el esperado: la literatura sobre Columbine y otros casos muestra que casi nunca se trata del alumno más visible o conflictivo, sino de quienes fueron víctimas prolongadas de acoso y no encontraron ayuda a tiempo. 

"Ese joven trastornado es un reflejo sistémico de lo que nos está pasando... Ese joven psicópata se volvió así por una serie de circunstancias estructurales, familiares, comunitarias", aseguró la psicóloga. 

La madre de los gemelos de Torreón, al ser consultada sobre el comportamiento de sus hijos, afirmó que "ellos se la pasaban en su cuarto, o viendo la tele o jugando con sus hermanos. Supe que a uno de ellos me lo tuvieron mucho tiempo en el mero sol de castigo, no me quería decir, y también supe que me les hacían mucho 'bullying'. No tenían muchas amistades". 

Al investigar los ataques de Torreón y Ciudad de México, las autoridades se toparon con un punto en común: el rastro que los agresores dejaron en internet. Antes de actuar, publicaron imágenes de armas y mensajes con lenguaje propio de los grupos incel (célibes involuntarios), comunidades virtuales que promueven un profundo rechazo hacia las mujeres. En estos foros, los jóvenes admiraban a los autores de masacres pasadas como si fueran héroes. Además, replicaban términos en inglés comunes en esos espacios: se quejaban de no ser chads (hombres atractivos) y usaban la palabra foids para degradar a las mujeres. 

"Por sus declaraciones, estas dos personas platican que realizan estos ataques en un contexto en el que ellos idolatran o son parte de un grupo de 'seudofanatismo' de personajes que han perpetrado ataques en otras latitudes, en otros países y que ellos desean imitar estos actos", afirmó el fiscal de Coahuila, Federico Fernández Montañez. 

Miguel Flores Gómez, profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, explica que el ecosistema digital opera como un "suplemento educativo" que provee contenidos rápidos sobre normativas de género y ejerce un imperativo masculinista. Según el académico, el algoritmo atrae progresivamente a los jóvenes hacia discursos que enaltecen el poder sin límites éticos, derivando en homofobia y misoginia. 

"Hay que entender que estas formas de producción de un ecosistema compuesto por subculturas masculinistas no se limita de ninguna manera a lo que ocurre en las redes sociales, sino que atenta contra el derecho de sus propias comunidades educativas a una vida libre de violencia dentro de sus espacios físicos, desde el aula hasta el tiempo de recreación y las actividades extra curriculares", afirma el académico. 

Flores subraya que la violencia se ha convertido en un objeto de consumo mediado por la tecnología, impulsado por influencers que monetizan la frustración adolescente mediante estrategias de ragebait, o contenido diseñado para generar indignación. Ante la desigualdad económica y la pérdida de bienestar, este ecosistema digital, dice el académico, redirige el malestar de los jóvenes "hacia las mujeres y el feminismo", ofreciendo respuestas simples y chivos expiatorios a problemas estructurales complejos.

Un miembro de un grupo de autodefensa monta guardia en Alcozacán, en el estado de Guerrero, México, el 19 de mayo de 2026, tras un ataque perpetrado por presuntos miembros del cártel de Los Ardillos en la localidad vecina de Tula. Los ladridos de los perros rompieron el silencio en una comunidad indígena de México. Los narcotraficantes llegaron de repente, abrieron fuego contra los habitantes, bombardearon sus hogares con drones y los expulsaron. No quedó nada. Tula quedó en ruinas y sus animales se mueren de hambre.

"Lamentablemente, México viene de una larga trayectoria de violencia feminicida, con uno de los acontecimientos más trágicos de nuestra historia reciente en los feminicidios de Ciudad Juárez, de los cuales debemos preservar y activar la memoria cada vez que podamos, así como hacemos con otros eventos de deshumanización ocurridos en nuestro país", comentó. 

Frente a la escalada de incidentes, el gobierno de Sheinbaum propuso reforzar un programa digital denominado "ABC de las emociones" para docentes y estudiantes. Los especialistas coinciden en que estas medidas son insuficientes si no atacan el problema de raíz. Flores Gómez argumenta que se requiere una voluntad política real para crear una Ley General que regule a los consorcios tecnológicos transnacionales que controlan los algoritmos, además de destinar mayores recursos presupuestales a la educación con perspectiva de género

Por su parte, Polo advierte que "no nada más es un taller de ABC de las emociones", sino que el primer paso debe ser la alfabetización emocional de los adultos para que puedan transmitirla a los jóvenes. Las escuelas no están preparadas para detectar las señales de alerta de los adolescentes más vulnerables y aislados, quienes a menudo carecen de herramientas sociales o redes de apoyo familiar.

El peligro más inminente, señala Polo, es la normalización. Asumir que estas tragedias son consecuencias lógicas o inevitables del entorno impide la adopción de enfoques preventivos estructurales y comunitarios, condenando a las escuelas a reaccionar únicamente cuando la violencia ya ha cobrado vidas.

Fotografía de veladoras y flores en la puerta de la secundaria General número 13, en memoria de la maestra Nery Edith Nevárez González, asesinada ayer por dos exalumnos al interior de una escuela secundaria, este viernes en Torreón (México).

A juicio de Sánchez, las escuelas mexicanas tienen hoy mucha menos capacidad de respuesta que sus contrapartes estadounidenses, que al menos cuentan con presupuesto para detectores de metal y protocolos de monitoreo.

El precedente más citado para medir ese riesgo de repetición es el propio CCH Sur. Tras el ataque de Lex Ashton, los 13.000 estudiantes del plantel pararon actividades durante cuatro meses y se negaron a volver hasta que la UNAM instaló torniquetes con reconocimiento facial y detectores de metal; las propias autoridades universitarias admitieron entonces que, al momento del ataque, los controles de acceso eran "prácticamente inexistentes". 

El impacto de esta violencia, sin embargo, no termina con las víctimas directas; fractura por completo el entorno escolar, advierte Polo. Según ella, el miedo y la desconfianza paralizan a los estudiantes sobrevivientes, hundiendo la asistencia a clases y el aprendizaje. Por ello, lamenta que la atención pública suela desviarse y urge a implementar procesos de justicia restaurativa: "Nos enfocamos demasiado mediáticamente en el perpetrador, pero las consecuencias en las comunidades son impresionantes", concluyó. 

Con medios locales

Fuente: france24.com
Logo

25 de Mayo, Misiones, Argentina - Copyright © Todos los derechos reservados | Powered By Drevanz Producciones

Redes

Secciones